viernes, 18 de julio de 2025

La escalera que olvida sus peldaños

Una ballena fuma en la biblioteca

mientras las palabras se derriten

como relojes en ayuno.

Las estanterías gritan nombres

que nunca existieron,

y un pez con sombrero de copa

lee a Baudelaire en braille de luz.


El cielo se desabotona

para dejar caer nubes en forma de cucharas,

que revuelven el café de los pensamientos

que nadie pensó jamás.

En una taza, una ciudad duerme,

sus calles son lombrices que tararean tangos

y las farolas bostezan tinta azul.


Un cuervo recita ecuaciones

en la lengua muerta del mármol,

mientras un maniquí, vestido de médula,

baila con una flor que llora cenizas.

Todo es normal

en la catedral de lo imposible,

donde los espejos no reflejan

sino recuerdan.

Amor en el Laboratorio de los Sueños

En un jardín donde las cucharas florecen,

y las nubes mastican pastillas de menta,

te vi —boca de relámpago,

pupilas hechas de LSD y promesas.


Bebíamos café de neón

servido por ángeles con jeringas en las alas,

y tú decías que el amor era

una cápsula tragada sin agua,

una ruleta rusa de dopamina.


Nos besamos con lenguas de humo

bajo un cielo pintado por Dalí,

mientras los relojes se derretían

sobre nuestros pechos desnudos

como si el tiempo también se drogara de ti.


Tus caricias eran anfetaminas,

latían rápido en mis venas,

y mi alma, drogada de tus pestañas,

viajaba en trenes que no iban a ningún lado.


Las mariposas eran psicodélicas,

nos susurraban secretos químicos al oído:

“no hay sobriedad en el deseo,

ni cura en la abstinencia del amor.”


Y cuando desperté en un hospital de espejos,

con tu nombre tatuado en mis neuronas,

me di cuenta:

no eras tú una mujer,

eras una sustancia prohibida

y yo un adicto al espejismo.

Órgano de Niebla

En el bolsillo de una nube

guardabas pétalos de LSD,

y yo, colgado del aliento de un cometa,

bebía tus pupilas dilatadas.


Tu risa era un caleidoscopio roto,

y cada fragmento me hablaba en lenguas

que sólo las luciérnagas sordas comprenden.

Te amé como se ama una sobredosis de sol.


Las paredes goteaban versos anfetamínicos

mientras tus dedos —caminos de opio—

dibujaban galaxias sobre mi pecho

con tinta de adiós y saliva de unicornio.

Amor,

esa palabra que huele a gas mostaza

y sabe a terciopelo mojado en morfina,

me cosía la carne con hilos invisibles

hechos de tus latidos acelerados.


Bailamos sobre la cuerda floja del insomnio,

con un corazón en cada mano,

y los relojes derretidos nos gritaban

que el tiempo era solo una alucinación compartida.


Luego desperté.

Pero aún sangraban mariposas

de la herida que dejaste

en la esquina más sucia de mi realidad.

sábado, 12 de julio de 2025

Dulce Nube

 Mi nubecita de cristal violeta. Mi nube de algodón de azúcar.

Mi nube planchadita. Dulce como la miel. Siempre infiel.

Me siento junto a vos y me dejo llevar.

Un tigre da un zarpazo y nos separa.

Sobrevivimos cada uno por su lado. Juntitos bien.

Bien y bien. Nos derramamos por la alcantarilla, 

calle abajo. Estamos embotellados. Encajonados.

Maniatados con la cabeza dentro del agua.

El corazón acelera los latidos. Dulce nube. 


Araña

 Tu amor es una araña

Que envuelve a mi corazón

Cada vez me cuesta

Mas 

y mas 

Respirar.

Sere tu esclavo

Amor

Sere siempre

Sere tuyo

Volveré a ponerte la otra mejilla

Y que sino puedo dejarte ir

Nubecita de cristal violeta

No te vayas

Los latidos de mi corazón

Te pertenecen

Ahora duerme

Y todo sera un sueño

ideal.

domingo, 22 de junio de 2025

El Fin

Esto que cae sobre mi es una trampa anidada

Es la abyecta soledad

Es el sur

Es la noche polvo de amapolas

Es el frio y el cuchillo

Esto que me ata es hiel

Es la falta de fe y De Dios

Es la rabia y el cancer

Es la necesidad sin consuelo

Es la desesperanza sin compañía

Esto es el fin de todo

Y todo termina aqui.


sábado, 21 de junio de 2025

Debora II

Debora me pregunto si me gustaba

Y yo le dije que si y ahí nomas

Le di un beso dentro de la cabina del locutorio

El novio esperaba en la puerta

Luego nos fuimos a fumar coca

Y ella no dejaba de mirarme

Y yo no podía apartar la vista de su carita de amapola

Ahora quiero volver a verla

Recorrer las calles hasta encontrarla

Necesito verme reflejado en sus ojos de cometa.

Bajo un sueño de marmol

  Bajo un cielo de mármol que pesa en los hombros, pájaros de zinc cortan el aire como cuchillos oxidados. Las copas de los árboles, esquel...