miércoles, 8 de julio de 2026

Anne 2

 Ane tenía la piel suave, sí, pero no como dicen en los poemas baratos,

sino como algo que no debería estar en ese sitio.

demasiado limpia para aquellas paredes demasiado viva para tanta pastilla.

la conocí en psiquiatría, claro, dónde si no.

yo estaba hecho polvo, ella también, y eso fue suficiente.

se sentó a mi lado sin pedir permiso, como si ya nos hubiéramos roto juntos antes.

traía una bolsita ridícula, de esas que parecen inofensivas, con sudokus, mandalas y rotuladores de colores como si colorear pudiera arreglar algo.

tenía 22 años y una tristeza vieja, de esas que no deberían caber en un cuerpo tan joven.

hablaba poco, pero cuando lo hacía se notaba el abismo.

sus manos marcadas, sus ideas peor.

yo tampoco estaba para dar lecciones: brazos abiertos en canal, ruido en la cabeza, cosas que no se iban ni durmiendo.

y aun así nos sentábamos a pintar mandalas como dos idiotas intentando ordenar el caos con círculos.

yo recitaba mierda que escribía, ella escuchaba como si importara.

íbamos hasta arriba de pastillas, lentos, torcidos, pero en algún punto coincidíamos.

y eso era suficiente.

no era amor, ni salvación, ni ninguna de esas palabras grandes.

era compañía en el sitio equivocado en el momento exacto.

Ane, donde sea que estés,

espero que sigas respirando, aunque sea por inercia.

y que no te hayas perdido del todo.

me dijiste que no lo harías.

yo, por si acaso, todavía me acuerdo.

sábado, 4 de julio de 2026

Poema II

 Te vi,

la luz rota en la ventana,

el humo colgado en el aire,

y algo en vos que no pedía palabras.


No hubo promesas,

ni grandes gestos,

solo el roce breve

de tu mano en la mía,

y la urgencia de no dejarte ir.


Amar a veces es eso:

un trago amargo,

un silencio que quema,

y la certeza de que, aunque duela,

quiero estar aquí,

a tu lado, sin máscaras ni cuentos.


Porque en esta vida rara,

Vos sos la única verdad

que no quiero perder.

Esquizo

  No sé si la habitación está cerrada o si soy yo quien está encerrado dentro de sus paredes. Desde que amaneció, el techo me observa con su...