Te vi,
la luz rota en la ventana,
el humo colgado en el aire,
y algo en vos que no pedía palabras.
No hubo promesas,
ni grandes gestos,
solo el roce breve
de tu mano en la mía,
y la urgencia de no dejarte ir.
Amar a veces es eso:
un trago amargo,
un silencio que quema,
y la certeza de que, aunque duela,
quiero estar aquí,
a tu lado, sin máscaras ni cuentos.
Porque en esta vida rara,
Vos sos la única verdad
que no quiero perder.