a veces el amor es una silla vacía
no la miras al principio
porque hay ruido, vasos, risas
y alguien contando la misma historia de siempre
pero ahí está
esperando
una silla que nadie ocupa
como si supiera algo
como si hubiera visto venir la ausencia
antes que tú
te sientas cerca
por costumbre, por inercia
y dejas un espacio
como quien deja pan para un fantasma
pasa el tiempo
y el ruido se va gastando
las voces se apagan
y la noche empieza a parecerse a la verdad
entonces la ves bien
la forma exacta del vacío
el hueco que no se llena con nada
ni con vino
ni con otras manos
ni con palabras dichas a medias
a veces el amor no se rompe
no hace ruido
no se despide
simplemente se levanta
y no vuelve
y tú te quedas ahí
mirando una silla
como si en cualquier momento
fuera a recordar tu nombre
pero no
las sillas vacías
no recuerdan a nadie
solo sostienen
el peso invisible
de lo que ya no está.