miércoles, 25 de marzo de 2026

La Noche

 la noche batia sus alas

y tu las tuyas.


la mesa cojeaba

como si supiera algo

que nosotros no.


tú abrías y cerrabas un cajón

sin buscar nada,

solo por el ruido,

como quien intenta

llenar un hueco

con madera y eco.


afuera, un perro ladraba

a algo que no podía ver.

pensé que era justo.


habíamos llegado a eso:

ruidos pequeños

para no escuchar

lo importante.


dijiste mi nombre

como si fuera un objeto olvidado,

algo que se deja

en cualquier parte.


yo asentí,

porque asentir es fácil

cuando ya no queda

mucho que perder.


la botella seguía ahí,

mirándonos,

esperando que alguien

terminara el trabajo.


pero nadie se movió.


y en ese instante supe

que no era tristeza,

ni rabia,

ni siquiera soledad.


era algo peor:


la costumbre

de quedarse

cuando ya no hay

ninguna razón

para hacerlo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

La Noche

 la noche batia sus alas y tu las tuyas. la mesa cojeaba como si supiera algo que nosotros no. tú abrías y cerrabas un cajón sin buscar nada...