lunes, 6 de abril de 2026

a dormir entre restos

 Bajaré luego,

cuando me dé la gana, a recoger lo poco que dejé tirado en tu vida.

Meteré la mano por la ventana como un ladrón sin prisa, revolviendo tu cuarto ese cuarto pequeño, jodido, que siempre olió a derrota (incluso cuando yo estaba).

Ahora debe oler peor.

Frío, como tus manos cuando ya no decían nada, como esa manera tuya de quedarte mirando la pared mientras todo se iba al carajo.

La gata seguirá ahí, seguro, hecha un ovillo, durmiendo como si entendiera más que nosotros, como si supiera que todo esto no valía gran cosa.

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