miércoles, 6 de octubre de 2021

y el sol sigue saliendo...

Ella hace tiempo me dejo

y el sol sigue saliendo

cada maldita mañana

yo quiero que la muerte

descienda sobre mi

su manto de velo sin luz

y me cierre los ojos

con sus dedos disecados

porque ella me dejo

y yo ya no quiero vivir

oh! como duele el sol

y el indiferente canto

de los pájaros. y las flores

en una aparente armonía

que mi solo corazón no entiende

yo deseo que la muerte

descienda sobre mi sus alas

y me apague para siempre

bajo su negro velo sin luz.

domingo, 3 de octubre de 2021

Aún Conservo tu Foto

Aún conservo tu foto

y es tan cálido y dulce

como un cielo vertical

aún conservo tu foto

entre las hojas de un libro

a salvo del tiempo y

es volver a sentir lo que siento

y recordar lo que no quise olvidar

es el milagro preciso

es el exacto encuentro

enredado a esta madeja

de tu cuerpo y mi cuerpo

y qué importa si fue hace tiempo

y qué si no hay regreso

yo no busco

yo no espero

aún conservo tu foto

entre las hojas de un libro

y me gusta que este ahí

me protege y me cuenta cuentos:

un hombre y una mujer

lunes en los espejos

donde se veían furtivamente

en la ciudad de los reflejos.

Mimos

Que no, que no tenia cara - me decían, los cuatro. El francés, que bebía hasta que se le daba por romper vidrieras, al límite, pero esta vez el no conducía, y se estrellaron contra un muro. Al francés no le paso nada pero el amigo, quien conducía el vehículo, casi no la cuenta. El otro, enganchado a la coca, perdido, le había pegado a su madre. El tercero, decía ser de otro planeta, siempre con su libro de las galaxias, eléctrico. El cuarto, un niño en el cuerpo de una mole, ternura de 120 kilos.  

que no la conocía de nada, que estaba loco, que no era capaz - insistían. Me levante, atravesé el jardín del psiquiátrico, fui hasta una esquina, donde estaban las flores más lindas y arranque un ramillete de florcitas blancas. Con el ramillete en la mano, volví a atravesar el jardín hasta donde ella estaba, sola, sentada en un banco en la sombra. Su pelo negro, sus ojitos como dos eclipses detrás de unos marcos negros, su  nariz de marfil, sus delgadas y pálidas y ásperas manos. Arropada con cuatro abrigos...vestía un pantalón rosa. te traje estas flores, le dije, y ella, para mí? ...y...que bonitas!...y...gracias. caminamos hasta donde las había arrancado y había también flores celestes, le gustaban las celestes, y yo, que casi las cogía, y ella, que no, que había escogido bien, que las blancas eran más pequeñas y en más cantidad, que las prefería. Ponlas en la mesilla junto a la cama, le dije, y ella, que sí, que las pondría en uno de los vasitos de plástico donde nos daban el agua. Su voz nasal y temblorosa me influía inconscientemente hasta dejarme vencido a sus pies, tanto que no supe que más decir y le prometí que nos veríamos luego para seguir conociéndonos.

Cuando regrese, el francés me sonreía, el otro, el cocainómano, decía que yo estaba loco, que no se creía que hubiera sido capaz y delante de todos, de las enfermeras,  y yo, que solo era una mujer y necesitaba sentirse mimada como ellos o como yo. El que decía ser de otra galaxia...que así se debía hacer, que tenía la estrella sobre mí. El grandote no dijo nada, sólo me estrecho la mano y entro al salón a jugar a las cartas. 

Esa noche la oí gritar. Estaba alojada en la habitación justo frente a la mía. Otro ataque de abstinencia así que tuvieron que amarrarla a la cama. A la mañana siguiente, a la hora del desayuno le cedí mi ración de galletas y le pregunte si había colocado la flores en agua y me contesto que sí...que se veían hermosas. y enseguida me regalo una sonrisa y juro, y pueden creerme, fue la primera vez que la vi sonreír y me sentí un chico mimado.

viernes, 1 de octubre de 2021

Gática

Pájaros secos a pies de los arboles

es una hora cualquiera de un día inacabado

es el pulso ralentizado del que agoniza

la pesadilla apelmazada de huesos en la almohada

morir la muerte de todos sin morir

despertar zamarreado por los recuerdos

dormirse de pena llorando un beso

drogarse para no sentir

improvisar con los pies en el aire

con el reflujo del mercurio en los labios

cuando se nombra la mentira a ciegas

unas pastillas de más así se sube

saltamontes sobre el verde paño bajo un sol eléctrico

piedra tu amor cristal molido en la mirada

no te busco no te quiero no sé mas

no sé nada no soy mas

vengo de lejos y lejos me voy

de donde no se vuelve para no volver

donde no se siente para no sentir

donde no se sueña para no soñar

donde no se ríe para no reír

y no sé mas

y qué perfumado el no saber

adentrarse en el bosque y romper junto con la ola

marea de hojas y pájaros a la deriva

morirse de ausencias

no decir adiós.

jueves, 16 de septiembre de 2021

El amor ha Muerto (Sin Ninguna Oportunidad)

no hay dios mujer

el amor ha muerto

dios ha muerto

barridos como hojas secas

al viento como el polvo

perdidos náufragos sedientos

tontos pedazos de nada

indescifrables garabatos

sobre el muro de la soledad

no hay luz mujer

las caricias los besos las sonrisas

son plegarias a ningún dios

estamos solos

solos por ti y por mi

separados

desgarrados

perdidos para siempre

el uno del otro

lo que fuimos ya no será

y es tan triste

que me hace llorar

te fuiste

me fui

que más da

el olvido nos reclama

el tiempo nos arrastra

la vida se cae

se agita el mar

y yo quiero morir

morir por los dos

por ti y por mí.

domingo, 5 de septiembre de 2021

A Menudo (Atate los Cordones)

a menudo las llanuras de tu risa

luminosa hacha gatillo toda de estaño

la perfecta vocal que estalla

derrites mis palabras en preciosas

hamacas 

lamparas 

resplandores

a menudo

la canción de los incendios 

Oh! tan dulcemente cantada por tus ojos

he sido saqueado en sueños

dominado por la noche de los cementerios

parecida y conocida mueca neurasténica

pero tu tan elástica como un telón ardiente

como un tambor caoba

fortaleza de cien palabras bajo la sombra de un olivo.

sábado, 4 de septiembre de 2021

Frente Al Espejo (Atate Los Cordones)

mis uñas crecen

para

agarrarse

al instante

clavando

mis dedos

en la traslucida carne

del aire mismo

donde resbalo

donde caigo

a este espejo

ojos como abismos

abismal mirada

días que desvelan

mis noches

arremetiendo a palos

contra mis riñones

hasta que no puedo

siquiera

respirar

y

nadie

que me alcance

un vaso de agua

o todo el mar.

Bajo un sueño de marmol

  Bajo un cielo de mármol que pesa en los hombros, pájaros de zinc cortan el aire como cuchillos oxidados. Las copas de los árboles, esquel...