lunes, 6 de abril de 2026

Mi soledad

Mi soledad se consume en llamas ajenas.

Los minutos caen, insistentes, golpeando las paredes de un infierno sin ojos.

Arranco al fuego sus pétalos, como si fueran rosas encendidas.

El amanecer me roza en el filo tenue de la luz, pero no miraré al sol: habitaré la sombra, quieto, entre los antiguos fantasmas que me nombran.

Cuando la tarde se incline y el día se apague,

si el viento despierta, todo lo ausente, lo que el tiempo dejó atrás, girará en silencio,

acumulándose en ese rincón del corazón que nunca olvida.

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