sábado, 13 de diciembre de 2025

hace días que no me lees



hace días que no me lees

y no paso nada grave.

el cafe sigue amargo

el vecino sigue fumando 

en la ventana de siempre

yo sigo perdiendo

monedas en el sofá


no escribí, para que volvieras

escribí porque el silencio

no paga el alquiler

y alguien tiene que hablar

aunque sea con la pared.


bukowski diria

que el amor es un perro cansado

que se sienta a esperar

aunque nadie abra la puerta.

carver, en cambio,

miraría la puerta cerrada

y serviria otro trago

sin decir nada.


yo hago lo que puedo:

miro el telefono

como si fuera un pozo,

meto la mano

saco nada.


hace dias que no me lees

tal vez nunca lo hacías

tal vez leer

era solo quedarte cerca

mientras yo fingia

que sabia decir algo.


mañana sacare la basura,

lavaré un plato,

escribiré otra línea

que no leeras.

eso también es una forma

de seguir vivo.

Poema II

te amo

como se aman

las cosas pequeñas


una taza

mal lavada

sobre la mesa


la luz de la tarde

entrando torcida

por la ventana


no hago promesas

hago gestos


acerco la silla

dejo la puerta abierta

parto el pan

en dos


tu nombre

no suena a eternidad

suena a hoy


y eso

me alcanza


te amo 

sin musica

sin metaforas altas


como el cuerpo

cuando encuentra

su descanso


aqui 

ahora

viernes, 12 de diciembre de 2025

Entre la herida y la botella

Te pienso en la sombra,

en el rincón donde el tiempo se pudre lento,

como un verso de Gelman que no encuentra luz,

como un trago amargo que Bukowski escupe al suelo.


Amar duele, y duele como el frío de la ausencia,

como el cigarro que se consume entre dedos temblorosos,

como la voz rota que grita en la noche sin esperanza,

y sin embargo, seguimos aquí, escribiendo el desastre.


Tus ojos son un agujero negro,

un hueco donde se pierde el sol y la sonrisa,

y yo, con la garganta seca,

le canto a ese abismo con palabras sucias y heridas.


No hay redención, solo el polvo en la ventana,

la poesía que sangra y la botella que espera,

porque amarte es un poema sin punto final,

un combate de sombras, un puño que no cede.

Autopsia de lo que fui

No me hablen de redención.

La luz me ha escupido demasiadas veces

como para creerle otra vez.


He dormido en camas prestadas,

con mujeres que lloraban

después de fingir amor,

mientras yo escribía

con sangre vieja

sobre servilletas mugrientas.


Hay algo hermoso en pudrirse lentamente

cuando ya no se espera nada.

Una flor también se abre en el fango,

pero nadie quiere olerla.


Anoche soñé que vomitaba ángeles,

y que los ángeles me devolvían los ojos,

comidos,

negros,

llenos de promesas que nunca pedí.


Mi madre reza por mí,

y yo maldigo cada palabra

que no se atreve a decirme.

Hay una herida que no cicatriza

porque se alimenta de cada beso que no di.


A veces,

cuando la ciudad duerme,

le hablo a los semáforos,

y ellos me entienden mejor que Dios.


No estoy triste.

Estoy descompuesto.


Y hay belleza en eso,

si sabes mirar sin asco.

lunes, 8 de diciembre de 2025

Venganza sobre nada

Ella

Esta noche he decidido vengarme.


Él

¿De quién?


Ella

De nadie.

Del silencio que no gritó,

del reloj que no marcó el momento exacto

en que dejaste de mirarme.

De los pasos que no diste,

del vaso que no rompiste

cuando debiste.


Él

No se puede castigar lo que no sucedió.


Ella

Claro que sí.

Se puede apuñalar la sombra de una puerta cerrada.

Se puede incendiar un poema

antes de escribirlo.

Se puede escupir al cielo

por no llover cuando hacía falta.


Él

Y a mí,

¿en qué rincón de tu nada me toca la venganza?


Ella

Tú serás la prueba.

La silla vacía.

El perfume que nadie usa.

El nombre que no grito.


Él

¿Y qué harás conmigo?


Ella

Te dejaré exactamente donde estás.

Ni un paso más cerca.

Ni un paso más lejos.

Te quitaré los extremos.

No serás herida,

ni consuelo.

Solo… resto.


Él

¿Eso te basta?


Ella

No.

Pero nada nunca basta.

Por eso la venganza.

Por eso esta furia contra el aire.

Contra lo que no hiciste.

Contra lo que no pasó.

Contra lo que no fuimos.


Él

¿Y si te abrazo ahora?


Ella

Entonces me iré.

Con calma.

Porque la peor venganza…

es no dejar cicatriz.

como un perro fiel (pero más tonto)

ella se enfadaba.

no como se enfada la gente normal.

se enfadaba como tormenta,

con gritos, con golpes,

con esa mirada que no buscaba entender,

sólo destruir.


y yo

la amaba.


la amaba con los ojos cerrados

y el alma abierta,

como un idiota que se deja morder

y aún así mueve la cola.


decía mentiras

como si fueran poemas.

yo las leía,

las creía,

las aplaudía.


me decía

“no pasó nada”

y yo le ponía flores en el pelo

aunque olieran a otra cama.


¿qué se hace

cuando el amor es una herida

que uno besa para que no duela tanto?


la perdoné.

mil veces.

mil veces sabiendo

que no era justo,

ni sano,

ni amor —

pero era todo lo que tenía.


yo no quería una mujer perfecta.

solo quería

que ella se quedara.


y se quedó.

a veces.

con puños,

con humo,

con mentiras entre los dientes.


yo dormía con el enemigo,

y aún así soñaba con ella

como si fuera el paraíso.


ahora está lejos,

pero a veces juro

que la escucho en mi cabeza

decirme que todo era culpa mía.


y quizá lo fue.

porque cuando uno ama sin medida,

se vuelve invisible

hasta para sí mismo.


a veces

a veces el amor es una silla vacía no la miras al principio porque hay ruido, vasos, risas y alguien contando la misma historia de siempre...