lunes, 2 de noviembre de 2026

Hueco de cruces

 ¿Alguna vez te detuviste

debajo del amor?

No arriba, donde todavía queda luz, sino debajo, en ese lugar lleno de cruces donde nadie baja a buscar a nadie.

Allí caen los pájaros.

Pájaros de cristal, heridos, rompiéndose contra el suelo con un ruido que se parece demasiado a tu nombre.

Y entonces aparece tu reflejo.

No puedes apartarte.

Te mira desde el agua negra, desde los charcos, desde los pedazos de vidrio.

Y poco a poco te cansas de él.

Te cansas de tu cara, de tus manos, de todo lo que has sido y de todo lo que no has conseguido ser.

Pero no te cansas de nadie.

Porque nadie está allí.

Ahora ya no podrán encontrarte.

La gente nunca mira hacia abajo.

Miran las ventanas, los árboles, el cielo, las caras de los demás.

Pero nunca miran el lugar exacto donde alguien está desapareciendo.

Y el abismo no está al final del camino.

Está delante.

A un paso.

Al siguiente.

Siempre.

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