Te fuiste para siempre, sin aviso,
como el viento que escapa entre las manos, dejando en el silencio un paraíso que hoy duele recordar en mis veranos.
Se quedó tu voz flotando en la nada, como un eco que insiste en regresar, y en cada madrugada desvelada tu ausencia me vuelve a despertar.
Las horas ya no saben a tu risa, ni el tiempo quiere andar sin tu calor, todo se volvió lento, sin prisa, como un reloj cansado de dolor.
Te fuiste para siempre… y no lo creo, te busco en cada sombra y cada luz, en cada sueño frágil que poseo, en cada herida abierta que aún seduzco
Quizá no sea el final lo que me hiere, sino este amor que no se quiso ir, porque aunque el mundo entero me lo niegue,
YO AÚN TE SIGO ELIGIENDO… SIN VIVIR.
Te fuiste para siempre
Te fuiste para siempre… y no hubo ruido, ni un adiós que pudiera sostener, solo el hueco de todo lo vivido derrumbándose lento en mi querer.
Se apagaron tus pasos en la casa, la tarde se volvió gris sin razón, y el silencio, que nunca me abrazaba, aprendió a pronunciar tu nombre en voz.
Las promesas quedaron suspendidas, como cuadros sin pared ni lugar, y mis manos, de tanto estar vacías, ya no saben a quién deben buscar.
Te fuiste para siempre… y aquí sigo, recogiendo pedazos de los dos, intentando entender por qué el destino nos escribió en pasado el mismo amor.
Tal vez un día duela un poco menos, tal vez aprenda al fin a soltar, pero hoy, entre recuerdos y desvelos,
No hay comentarios.:
Publicar un comentario