viernes, 13 de marzo de 2026

La lengua se me rompe en los dientes

 Mi lengua se me rompe en los dientes.

No es palabra: es hueso astillado.

Dentro de la cabeza

hay un teatro sin cortinas

donde los actores gritan sin garganta

y las luces son agujas

clavadas en los ojos del pensamiento.

Yo no pienso.

Me piensan.

Las voces no vienen de fuera.

Nacen como insectos

en la medula del silencio

y suben por las paredes del craneo

rascando,

rascando,

rascando.

Mi nombre ya no me pertenece.

Alguien lo usa

para llamar a un cuerpo

que a veces soy yo

y a veces es un hueco

sentado en la silla.

El espejo se abre como una herida.

Dentro hay otro

que respira cuando yo dejo de hacerlo.

El mundo dice: realidad.

Pero la realidad es un cuchillo

que gira lentamente

dentro del pensamiento.

Hay ciudades creciendo en mis nervios,

multitudes caminando por mis venas,

un dios enfermo

hablando a través de los cables del cerebro.

Y nadie ve

el incendio.

Solo yo escucho

cómo el cielo se quiebra

en pequeños animales de ruido

que caen

uno por uno

dentro de mi cabeza.


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