Como un faro victorioso y coronario
el sacro escudo de incienso
desciende sobre la bicóncava herida de cromo
que fermenta en mi postrero antebrazo
cariado por las eyaculaciones del sol.
Como un faro victorioso y coronario
el sacro escudo de incienso
desciende sobre la bicóncava herida de cromo
que fermenta en mi postrero antebrazo
cariado por las eyaculaciones del sol.
Me arde la vida, este don que no pedí, que no sé sostener. La oculto durante el día, le hundo la frente en el agua, le apago el grito ...
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