la noche abre su boca
y canta
no con palabras
sino con humo
y una nota larga
que nadie escribió.
estoy sentado en el borde
del pensamiento
escuchando
cómo el corazón
improvisa
sobre un ritmo roto.
todo vibra:
las botellas vacías,
los nombres que olvidé,
el amor
como un acorde suspendido
que nunca cae
donde debería.
no busco respuestas.
busco señal.
una grieta luminosa
en medio del ruido
donde el alma
pueda afinarse.
vos apareces
como aparece la melodia:
sin permiso,
sin explicación,
salvando el silencio
por un instante.
el tiempo se desarma.
el cuerpo escucha.
algo antiguo despierta
y recuerda
que vivir
es tocar
aunque la mano tiemble.
la canción termina.
no importa.
el eco sigue trabajando
en la sangre.
y eso
-hermano-
es suficiente verdad
para esta noche.
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