jueves, 23 de octubre de 2025

YO NO NACÍ DEL VIENTRE

sino de una

úlcera mental

con garras,

con dientes,

con pus de universo.


¡Arránquense los párpados!

la luz es un crimen

que se perpetra en silencio.


¿Quién me dio este cuerpo?

Este saco de nervios

que chilla en sueños

y se pudre con cada pensamiento.


No hay Dios en mi saliva,

sólo espinas,

¡sólo vómito de siglos!


¿Y tú?

—lector hediondo—

te bebes la palabra

como si fuera vino,

cuando es

sangre coagulada

del verbo que se suicidó

al decir: yo soy.


Yo no soy.

Soy el cuchillo que se niega a cortar,

el alarido sin garganta,

la sombra del útero antes del útero.


¡No recen por mí!

Escúpanme

en la frente,

con amor.

Porque yo,

yo soy

el cadáver que aún respira

con dientes

de fuego.

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