la noche en mi mesa
taza de te con un terrón de luna llena
a ti y a mi nos deshilacha el tiempo
mujer eres un hueso enterrado
y yo no desentierro viejos huesos
porque sueño lirios y
mi ventana me trae montañas
y pájaros
hasta mi cuarto.
Ane tenía la piel suave, sí, pero no como dicen en los poemas baratos, sino como algo que no debería estar en ese sitio. demasiado limpia ...
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