tengo un sueño de caída
liviano
como sabana tendida
abierta por el viento
que esparce
a la hora atemporal
de la siesta
silencios
con mil acentos.
Me arde la vida, este don que no pedí, que no sé sostener. La oculto durante el día, le hundo la frente en el agua, le apago el grito ...
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